Midi-Pyrenees, en el área central del sur de Francia se caracteriza por ser una tierra de paisajes maravillosos que se combinan con historia, arte, cultura y diversas leyendas que han ido pasando de generación en generación, llegando a nuestros días como fuente de inspiración.
Tierra de magníficos vinos, sitios para explorar y descubrir como Cordes-sur Ciel, fundado en 1222, a poco más de veinte kilómetros de Albi, capital de Tarn. Fue construido por conde de Toulouse, Raimond VII, con la finalidad de evitar los avances de las tropas que desde el norte de Francia llegaban para eliminar a los cátaros.
Se distinguen aquí las casas burguesas de estilo gótico como la Maison du Grand Ecuyer y la Maison du Grand Fauconnier entre otros palacios de inigualable belleza.
En la actualidad Cordes-sur-Ciel la ciudad es el sitio ideal para quienes gustan del arte en general, pintura, cerámica y esculturas son algunas de las propuestas de este lugar habitado por gran cantidad de artistas y artesanos además de cinco museos interesantes de recorrer.
Una visita a Castres, residencia de Enrique IV, es otro de los sitios emblemáticos a visitar, por su importante papel dentro del llamado movimiento cátaro permitirá al viajero disfrutar de sus diversos encantos, como sus pintorescas casas colgadas a orillas del río Agout que atraviesa la ciudad.
Su Palacio Episcopal, que data del siglo XIV distinguiéndose por sus hermosos “Jardins de Le Nôtre” diseñados precisamente por André Le Nôtre, el mismo que creó los famosos jardines del Palacio de Versalles.
En Castres puede visitarse el Museo de Arte Hispánico (Museo Goya), con obras de arte de gran valor entre ellas cuenta con tres obras de Goya, además de trabajos magníficos de Velázquez, Murillo, Ribera, Sorolla y Picasso.
Cercanas a Castres se encuentran las Gargantas del Tarn, una obra magnífica de la naturaleza que a través del tiempo ha labrado la roca formando figuras espectaculares.
Otro de los sitios interesantes para conocer en este viaje por tierra de los cátaros es la ciudad de Albi la Rouge, capital de Tarn.
Su nombre se lo debe al color de los ladrillos con el que fueron construidas sus residencias que tiñe la ciudad de un color rosado inigualable.
Interesante de recorrer es su Casco Antigua de calles empedradas y clásicas casas medievales que se caracterizan por los entramados de madera. El Palacio de Reynès y el claustro de Saint-Salvi del siglo XIII, son algunas de las residencias a visitar, además de la protagonista principal, la Catedral de Sainte-Cécile, totalmente construida en ladrillo es una de las más grandes del mundo.
En el corazón del centro histórico de la ciudad, se levanta el Palacio de la Berbie, que ha sido declarado Monumento Histórico, representando además uno de los conjuntos episcopales que mejor se ha conservado de Francia. Hoy, funciona aquí el Museo Toulouse-Lautrec, poseedor de la mayor colección pública en el mundo dedicada a este famoso artista. Cuenta con más de mil obras y es la mayor colección pública que existe dedicada a este pintor.
Imposible no degustar la gastronomía de esta región como también saborear sus excelentes vinos. Muchos de los viñedos de la zona se encuentran en castillos que se dedican a la elaboración de vino y algunos de ellos permiten la entrada al público con cata de vinos incluida, entre ellos el Château de Saurs, que cuenta además con una vivienda para alojar huéspedes y a un precio muy accesible.
Recorrer la tierra de los cátaros es un aventura fascinante donde lo religioso, histórico y cultural se dan sita a diario para hacer disfrutar a los turistas de una experiencia maravillosa.



















En nuestro periplo por la Semana Santa española hoy vamos a hablar de 



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