Históricamente la ciudad de Fez es la más antigua de Marruecos.
Esta ciudad, que fuera varias veces capital de Marruecos se distingue por su aire imperial, intelectual y un poco místico con tradiciones milenarias, leyendas de héroes, princesas y magos, algo que puede casi vivirse en la actualidad por el entorno mágico que la envuelve.
Maestros con gran sabiduría se entremezclan con adivinos, vendedores ambulantes y aguadores, convirtiendo a Fez en la ciudad con mayor historia que pueda encontrarse al norte de África.
Se trata de una de las ciudades imperiales marroquíes que junto a Marrakech, Meknes y Rabat cuentan con una cultura milenaria a la cual es casi imposible ser indiferente.
Por primera vez esta ciudad fue capital de Marruecos en el año 808 cuando reinaba Idriss II, quien creó esta magnífica ciudad para suplantar a la modesta población de Oualili. Posteriormente volvió a ser capital en el siglo XIII y la última vez lo fue bajo el reinado de Moulay Abadía, en el siglo XIX.
La ciudad antigua ocupa poco más de trescientas hectáreas y ha sido Declarada Patrimonio de la Humanidad. Desde lo alto del Kolla más precisamente desde el Hotel des Mérinides es posible apreciar con detalle esta magnifica obra de arquitectura, con sus inmensas murallas, sus calles formando laberintos que se mezclan con patios, zocos y magníficas cúpulas.
Palacios, fastuosas mansiones, mezquitas y jardines completan esta verdadera postal colorida.
Todavía existe el Barrio de los andaluces, quienes se asentaron aquí desde hace miles de años trayendo su arte mezcla de cultura española y musulmana.
La mezquita más famosa existente en Fez es la llamada Karaouiyine, considerada como el sitio de enseñanza de mayor antigüedad del mundo occidental y que posee una de las mejores y más vastas bibliotecas del mundo, siendo además la mayor que existe en Marruecos.
También, con estas construcciones antiguas conviven nuevas estructuras como la moderna mezquita de Hassan II en Casablanca. Un sitio donde sólo pueden ingresar los musulmanes estando prohibida la entrada a quien no lo sea. Ocurriendo lo mismo con uno de los santuarios sagrados de Fez la zaouia y la tumba de Moulay Idriss II.
La bella Fuente de Fez, hecha con vistosos mosaicos, se encuentra muy cerca de allí en la Place el-Nejjarine, como también el edificio llamado Caravansar el-Nejjarine, que alberga el Museo de la Madera.
Otra visita obligada es el antiguo Palacio Dar Batha, con su característico estilo arábigo andalusí, que también ha sido transformado en museo donde se exponen obras de arte realizadas por famosos artesanos de la ciudad, siendo también este el sitio que se utiliza cada año en el mes de junio para celebrar el festival de las Músicas Sagradas del Mundo.
Para conocer más en profundidad esta cultura será necesario adentrarse por los estrechos callejones y recorrer sus barrios más emblemáticos. Un lugar donde aún siguen vivas antiguas profesiones de la época medieval como los orfebres, hojalateros y tejedores que entre otros hacen a la esencia misma de este lugar.
En estos barrios todo es bullicio y ruido constante, con vendedores ambulantes que ofrecen sus mercancías y aguadores que anuncian su llegada por medio de una campanilla de bronce.
Una de las actividades principales de la ciudad son las curtiembres, en las que se siguen utilizando los métodos más antiguos que llevan más de cinco siglos arraigados en esta cultura. Un espectáculo que impresiona por las condiciones de trabajo duro que afronta la población.
Como resultado de todo este proceso largo y trabajoso se obtienen pieles que son muy apreciadas por su calidad y en especial el cuero fasí que se elabora especialmente en Fez y está considerado como uno de los mejores del mundo.
Por último conviene dar un paseo por los bellos jardines públicos de Boujeloud y el Palacio Real, con sus increíbles puertas doradas.















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