Ideal para quienes desean visitar lugares exóticos la ciudad de Luang Prabrang, en Laos es el lugar perfecto para disfrutar de una cultura diferente en un marco de bellos paisajes tanto naturales como arquitectónicos.
Famosa por sus templos budistas, fue en el pasado la capital del Reino de Lang Xang siendo hoy la tercera ciudad más importante de Laos y principal centro espiritual, religioso y turístico del país.
Su belleza más notable radica en la mezcla de arquitecturas por una lado la budista y por el otro la típica de la época del colonialismo francés.
Declarada en 1995 como Patrimonio de la Humanidad de Laos por la Unesco y llegar a ella es sumamente accesible ya que posee un aeropuerto internacional que la mantiene comunicada con las otras ciudades.
Su entorno natural magnífico está dado por las montañas que la rodean como por sus dos ríos más importantes el Mekong y Nam Khane y donde se destaca además el Monte Sagrado Phousi muy cercado a la ciudad.
Uno de los templos de mayor belleza es el de Vat Xiengthong que fuera construido en el año 1550 y el más antiguo edificado en 1513 es el templo Vat Visounarath.
Este bello lugar es un hermoso tesoro conocido como la joya de Laos, un sitio que se destaca por su gran espiritualidad que se pone de manifiesto a través de los monjes del templo Vat Nong interesados en compartir sus conocimientos y variadas experiencias con los visitantes que llegan a la ciudad.
El encanto de Luang Prabang no solo radica en su entorno y arquitectura sino también en la hospitalidad de su gente. Una población que pertenece a diferentes etnias principalmente a las de Kamu, Lao Loum y Hmong, que pueden verse en las calles junto con los monjes que se distinguen por su vestimenta de túnicas naranjas.
Una vida tranquila y apacible se respira en este lugar donde cada mañana los monjes recorren las calles en silencio siguiendo los rituales de su religión.
Un paseo por el centro de la ciudad da la oportunidad de ver una cultura totalmente diferente tanto en su religión como en sus tradiciones y costumbres ancestrales, que también se ven reflejados en su gastronomía totalmente diferente a la occidental ya que su dieta es vegetariana.
Para disfrutar de una vista increíble de la ciudad es necesario subir hasta el monte Phousi, para alcanzar la cima habrá que subir 328 escalones disfrutando de la vista de otros templos que se encuentran construidos en sus laderas.
Por su parte las cascadas Kuangsi ubicadas a unos 30 kilómetros de Luang Prabang, un pequeño paraíso formado por un conjunto de caídas de agua de tono turquesa y donde es posible bañarse disfrutando de la tranquilidad y el silencio de un entorno espectacular.
La calle principal de Luang Prabang cada tarde alberga artesanos que venden sus trabajos a los turistas y también existe un mercado nocturno donde pueden adquirirse infinidad de productos y recuerdos a precios muy accesibles.
Sin embargo, todo debe hacerse hasta las diez de la noche donde todos los comercios cierran y no queda otra posibilidad de retornar al hotel.
Una experiencia diferente y especial para quienes buscan tranquilidad para sus vacaciones y estar rodeados de un ambiente diferente donde la energía también es distinta y puede palparse en el aire.



















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