El low cost se extiende a otras áreas del turismo. Tras los vuelos de bajo coste llegan los precios baratos a los hoteles. La idea es ofrecer una habitación sencilla, limpia, un poco más pequeña y con menos servicios, a un precio reducido. Con esta idea nace EasyHotel , que en la actualidad cuenta con cinco establecimientos, tres en Londres, uno en Budapest y otro en la ciudad suiza de Basel.

Otros que ya se apuntaron al carro del bajo coste son los hoteles Formule1 . Su precio oscila entre 25 y 40 euros la habitación, que generalmente es para cuatro personas y los baños son comunes. Estos hoteles reducen costes en personal, servicios y espacio, aunque tienen lo indispensable de un hotel.
Dormir por poco dinero se está convirtiendo en la nueva apuesta de los grupos hoteleros, incluso las grandes cadenas están sacando líneas más económicas para los que necesitan alojarse entre semana por trabajo o los fines de semana por placer.

Recientemente se han inaugurado en Amsterdam los Qbic , cada habitación es un cubi, que cuenta con lo indispensable, eso si, con un diseño bastante futurista. Estos hoteles funcionales cubren algunos servicios tradicionales como la típica recepción o los desayunos con máquinas expendedoras.
El único inconveniente de los alojamientos low cost es que cualquier servicio adicional que se requiera hay que pagarlo aparte, como la limpieza, el cambio de sábanas, el acceso a internet, o la televisión.
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